Las Águedas de San Frontis vieron cómo sus ilusiones de desfilar por las calles del barrio se aguaron el pasado jueves, ya que la lluvia no dio tregua a la tradición. La celebración se limitó al interior del templo como consecuencia de la borrasca Leonardo.
Pese a que el temporal truncó los actos centrales, las calles de la capital sirvieron este viernes para escenificar su amor por la tradición. Ataviadas con sus mejores galas y con la mejor de sus sonrisas, salieron a pedir la miaja, pese al chaparrón de la tarde anterior.
La miaja la pidieron, y las miradas se las regalaron los zamoranos que transitaban por la bulliciosa calle de Santa Clara, quienes no dudaron en detenerse a contemplar sus bailes e incluso inmortalizar el momento.
Fue una mañana de hermandad por San Blas que volvió a poner de manifiesto la viveza con la que se celebra esta festividad en Zamora, donde las mujeres toman las calles, el mando y el devenir de la tradición.
La dulzaina, el tamboril y las panderetas pusieron la banda sonora a la manifestación más arcaica del feminismo, ya que esta celebración, basada en el protagonismo femenino, cuenta con más de ocho siglos de historia.